Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos arrimados debajo del tejaban, viendo cómo el agua fría que caía del cielo quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada. Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce años, supimos que la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se la había llevado el río. El río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la madrugada. Yo estaba muy dormido y, sin embargo, el estruendo que traía el río al arrastrarse me hizo despertar en seguida y pegar el brinco de la cama con mi cobija en la mano, como ...
De todas las obras que ví en el salón de arte de la exposición anatomías de lo profanó, hubo una obra que además de gustarme me dejó pensando y esa fue la de "Saturno devorando hijos ilustres de Cartagena" de Alexa Cuesta, que expone de manera cruda cómo el poder político y la indiferencia de las instituciones terminan por consumir el talento, la historia y la identidad de una comunidad.
ResponderEliminarEs injusto ver cómo las mismas estructuras creadas para ayudar al desarrollo de la región terminan convirtiéndose en una máquina destructiva. Pero la obra no se queda solo en la representación de una figura mitológica sino que va más allá y también confronta la apatía con la que muchas veces se normaliza la pérdida de la memoria colectiva. Es un llamado de atención necesario desde el arte para entender que el verdadero progreso de una sociedad llega si primero se garantiza que el conocimiento, la historia y la dignidad de las personas prevalezcan frente a las decisiones impulsivas de quienes tienen el poder.
La exposición propone una lectura del cuerpo como un archivo de memoria donde se inscribe la historia del territorio. A partir de la idea del sacrificio, del consumo y del trabajo doméstico, muestra cómo en el contexto caribeño el cuerpo está atravesado por el poder, la alimentación y la resistencia cotidiana y conecta lo íntimo con lo colectivo y que pone en valor tanto la violencia como las formas de cuidado que sostienen la vida.
ResponderEliminarDe todas las obras, la que más me gustó fue En Calor de Hogar de Sugelis Correa. Al centrarse en la cocina y en el uso de hierbas para infusiones, la artista reivindica el conocimiento transmitido entre generaciones como una forma de resistencia.
La exposición es una muestra que incomoda un poco, pero es justamente esa incomodidad la que te hace entender que el cuerpo también es un espacio político donde se cruzan la historia y el poder.
ResponderEliminarLa obra que mas me gustó es En Carne del Carnicero 2 de Santiago López. Me impactó porque usa la imagen de la carne colgada en la carnicería para hablar de nosotros mismos, de cómo a veces los cuerpos son tratados como mercancía que se exhibe, se pesa y se vende. Es una metáfora muy directa y cruda sobre la deshumanización, y me hizo pensar en cómo normalizamos esa violencia. Visualmente es muy fuerte, pero el mensaje se entiende de inmediato.
La exposición es una muestra que incomoda un poco, pero es justamente esa incomodidad la que te hace entender que el cuerpo también es un espacio político donde se cruzan la historia y el poder.
ResponderEliminarLa que mas me gustó es En Carne del Carnicero 2 de Santiago López. Me impactó porque usa la imagen de la carne colgada en la carnicería para hablar de nosotros mismos, de cómo a veces los cuerpos son tratados como mercancía que se exhibe, se pesa y se vende. Es una metáfora muy directa y cruda sobre la deshumanización, y me hizo pensar en cómo normalizamos esa violencia. Visualmente es muy fuerte, pero el mensaje se entiende de inmediato. Pd: profe el comentario a este es mío solo que se me puso anónimo
La exposición En Carne del Carnicero me pareció bastante interesante porque te hace ver cosas del día a día de una forma diferente. La obra que más me llamó la atención fue ¡Buen provecho! de Aldo Hollmann, porque usa el sarcasmo y el humor negro para mostrar cómo, sin darnos cuenta, terminamos consumiendo nuestro propio territorio y lo que hay detrás de él. Me gustó porque te deja pensando después de verla.
ResponderEliminarSobre Saturna devorando hijos ilustres de Cartagena, de Alexa Cuesta.
ResponderEliminarMe quedo con esta. Le da la vuelta al mito de Saturno devorando a sus hijos, pero lo aterriza en Cartagena, ya no es un dios con miedo a perder el trono, es una ciudad o un poder que se come a los suyos por indiferencia y olvido. Ese cambio de escala, de lo divino a lo político, es lo que más me gusta porque convierte un mito clásico en una crítica bien concreta sobre memoria y despojo.
ResponderEliminarEl XV Salón de Arte Bolivariano “Anatomías de lo Profano” es una muestra que permite reflexionar sobre diferentes problemáticas de nuestra sociedad a través del arte. La exposición busca generar un diálogo y una reflexión mediante distintas formas de expresión artística.
En mi opinión, este tipo de exposiciones son importantes porque el arte no solo sirve para decorar o entretener, sino también para expresar críticas y generar conciencia. Cada obra puede transmitir una realidad desde una perspectiva diferente y hacer que el espectador cuestione situaciones que muchas veces pasan desapercibidas. Por eso, considero que visitar este salón es una oportunidad para conocer otras formas de pensar y comprender que el arte también puede ser una herramienta para reflexionar sobre nuestra sociedad.
Al mirar esta instalación, no puedo evitar sentir una especie de silencio incómodo, de esos que revelan verdades que preferimos ignorar. Durante generaciones, se nos ha enseñado a mirar hacia otro lado cuando el cuerpo habla sin pedir permiso. Se nos ha educado para temerle a la mancha, para esconder el rastro de la sangre y para sentir culpa o vergüenza de los ciclos que nos atraviesan y nos constituyen.
ResponderEliminarEsta obra rompe con ese silencio de la forma más bella y confrontativa posible. La tela no lucha contra la gravedad ni contra el tinte; deja que el color la habite, que la atraviese y que fluya libremente hasta el recipiente. Hay algo profundamente liberador en ver ese proceso expuesto de manera tan digna, tan pacífica. Nos recuerda que no hay nada defectuoso en sangrar, en cambiar o en soltar aquello que el cuerpo ya no necesita retener.
Para mí, la reflexión que deja esta pieza va más allá de un discurso estético: es un abrazo sanador a la memoria corporal. Es una invitación a reconciliarnos con nuestra propia naturaleza, a dejar de clasificar lo que sentimos o lo que expulsamos entre "limpio" e "impuro", y a entender que habitar un cuerpo implica abrazar su fragilidad, su poder y toda su materia sin pedir disculpas.
Equilibrio sobre el alambre
ResponderEliminarDe todas las piezas de la exposición, el tríptico del alambre fue la obra que más me atrapó por la fuerza con la que retrata la rutina diaria.
Ver a tres personas caminando sobre una cuerda floja en un fondo blanco transmite de inmediato la inestabilidad con la que vivimos. Una intenta no caerse mientras sostiene lo que parece un maletín de trabajo, otra avanza encorvada bajo un bulto enorme que refleja el peso del esfuerzo físico, y la última se lanza hacia adelante en el vacío. Me gustó porque sintetiza muy bien lo que hacemos a diario: hacer malabares con las responsabilidades, cargar con obligaciones pesadas y seguir avanzando a pesar de la incertidumbre.
Esa misma idea de desgaste se siente en el resto de la muestra. Los vasos sobre la mesa negra guardan fragmentos del camino, las esculturas de la mesa baja evocan el cansancio de los pies, y las pinturas amarillas llevan ese esfuerzo hacia lo colectivo. Al final, toda la exposición gira entorno a lo mismo: el intento constante por no perder el equilibrio.
Al entrar al salón de arte me llamo la atención una escultura muy específica que es la del fondo a la derecha de Yolanda martelo, me recordó a una serie llamada Dexter, que mostraba como un analista de sangre de Miami tenía como una vida oculta siendo asesino de criminales, y me recordó de como este para esconder los cuerpos los desmembrada pars botarlos al mar, y siempre veía unos pies sueltos jajaja, así que esa pintura me parecío interesante por recordarme a una muy buena serie, se la recomiendo profe
ResponderEliminar“Cuando la sangre baja, el dolor desaparece”, Li Tamara, fue la obra que más me llamó la atención. Debo decir que, antes de leer la explicación, me imaginé que se trataba sobre la menstruación, y no pude estar más de acuerdo ni más identificada con el mensaje que busca transmitir.
ResponderEliminarEs cierto que hablar de la menstruación siempre ha sido un tema tabú y, en muchos casos, motivo de vergüenza. Cuando llega por primera vez, muchas mujeres pudieron asustarse o confundirse por aquello que estaba sucediendo en su cuerpo. Lo que se habla sobre este tema en las escuelas es mínimo, y lo que se enseña en casa no es mucho más. Igualmente, muchas mujeres crecen sin saber realmente cómo funciona su cuerpo y todo lo que esto conlleva. Esto ocurre porque el periodo siempre se ha visto como algo asqueroso o motivo de disgusto, como algo de lo cual hay que avergonzarse y que debe ocultarse, cuando en realidad es un proceso natural del cuerpo y necesario para el desarrollo de la mujer. Por esta razón, representar la menstruación de una forma tan gráfica, mostrando aquello que durante tanto tiempo se nos ha enseñado a ocultar, me parece algo grandioso. Considero que este tipo de representaciones ayudan a normalizar un proceso completamente natural y a cuestionar los prejuicios y la vergüenza que históricamente han estado relacionados con él.
Ese giro del mito de Saturno, pasando del miedo a perder el trono a la indiferencia urbana que devora a sus propios talentos, es brillante. La crítica política es visceral: transforma una historia antigua en una denuncia directa sobre la memoria, el despojo y el valor (o la falta de él) que una sociedad otorga a sus figuras clave. Es una interpretación excelente
ResponderEliminarEn la exposición Anatomías de lo Profano Se nos demuestra que incluso aquello que carece de hegemonía puede ser bello si se le encuentra un significado que nos toque alguna fibra, nos demuestra las realidades y reflexiones a las que estamos atados día día sin darnos cuenta, hasta llegar a perder esta tipo de nociones que precisamente este salón nos recuerda realmente me atrevería a decir que esto no es un salón creado para que se vea lindo si no para reflexionar cada obra y las realidades que nos cuentan sus obras demostrando que todo es bello si no carece de sentido.
ResponderEliminarLa obra que más me gusto por muy extraño que suene fue “Nido” De Luz Dary Martínez, en el momento que la vi me genero demasiada incomodidad y disgusto porque era un nido hecho de cabello, fue difícil de entenderla a simple vista, pero una vez y leí el significado de esta me sentí tan conmovida que llore, porque no solo era un nido hecho de cabello era un refugio hecho por una madre de alguien rizada, me sentí identificada porque mi madre siempre me ha hecho saber lo lindo que es mi cabello, cuidando de él y de mí, sin importar el cansancio que tuviera ella siempre ha sido mi refugio ante malos comentarios o el odio que algún día le tuve a mi “nido de pájaro”, gracias a ella tengo mi cabello y gracias a ella no está modificado como yo planeaba desde muy pequeña porque desde pequeña siempre se nos enseña que este cabello nunca será lindo o estético y que el estándar son cabellos lacios siendo “los únicos capaces de verse bien” actualmente mi cabello es memoria, memoria que deja marcas que solo mi madre ha podido dejar.
“Cuando la sangre baja, el dolor desaparece”
ResponderEliminarLa obra “Cuando la sangre baja, el dolor desaparece”, de Li Tamara, me llamó especialmente la atención porque considero que aborda un tema que, aunque forma parte de la vida de muchas mujeres, todavía genera incomodidad y silencio. Para mí, la obra no representa únicamente la menstruación, sino también la manera en que la sociedad nos ha enseñado a relacionarnos con nuestro propio cuerpo.
Pienso que uno de los aspectos más importantes de la obra es que rompe con la idea de que la menstruación debe esconderse. Desde pequeñas, muchas mujeres escuchamos expresiones que hacen parecer que hablar del periodo es algo vergonzoso o desagradable. Esto puede provocar que una mujer sienta inseguridad incluso frente a un proceso completamente natural. Por eso considero valioso que la artista lo muestre de una manera directa, porque obliga al espectador a enfrentarse con aquello que normalmente se intenta ocultar.
También considero que la obra puede interpretarse como una crítica a la falta de educación sobre el cuerpo femenino. Muchas veces se habla de la menstruación únicamente desde lo biológico, pero no de las emociones, los cambios físicos, el dolor o las experiencias que puede vivir cada mujer. Creo que conocer nuestro cuerpo debería ser algo normal y no un tema del que tengamos que sentir vergüenza.
Personalmente, esta obra me hace pensar que la menstruación no debería ser vista como algo sucio ni como una limitación, sino como una parte natural de la experiencia femenina. Considero que el arte tiene precisamente la capacidad de mostrar aquello que muchas veces la sociedad prefiere ignorar. En este caso, Li Tamara utiliza una imagen que puede resultar incómoda para generar una reflexión necesaria: ¿por qué algo tan natural ha tenido que permanecer escondido durante tanto tiempo?
Por estas razones, considero que la obra es importante no solo por lo que representa, sino por la conversación que puede generar. Para mí, verla significa cuestionar los prejuicios que hemos aprendido y entender que hablar del cuerpo femenino con naturalidad también es una forma de educación, libertad y aceptación.
De todas las obras que vi en el Salón de Arte de la exposición Anatomías de lo Profano, mi favorita fue Recordar para no olvidar, de Astrid Velázquez. Me encantaron sus colores , siento que es una manera de homenajear a nuestras costumbres, a nuestra gente, a nuestros platos típicos y, sobre todo, a las mujeres luchadoras que día a día lo dan todo por sacar adelante a sus familias. Para mí, esta obra representa tradición, sabor y esa comida que sabe a hogar, a abuelos y a buenos tiempos. Es un recordatorio de que las cosas más cotidianas también guardan memoria, amor e identidad.
ResponderEliminarDe todas las obras presentadas en la exposición Anatomías de lo profano, resulta claro que no es una muestra diseñada para agradar de forma fácil, sino para incomodar y sacudir. La exposición convierte el cuerpo y la cotidianidad en un territorio abiertamente político, donde convergen el poder, el desgaste de las rutinas diarias y la memoria colectiva.
ResponderEliminarEntre todas las piezas, Nido de Luz Dary Martínez fue la que más profundamente me conmovió. Ver una estructura tejida con cabello rizado me generó una tensión inicial, pero al comprender su trasfondo rompí en llanto. La obra representa el refugio construido por una madre, un gesto que resonó de inmediato con mi propia historia: crecí en una sociedad que me enseñó a rechazar mis rizos y a querer modificarlos, mientras mi madre cuidaba pacientemente de mí y de mi cabello frente a las críticas. Esta pieza, sumada a obras como En Carne del Carnicero 2 o Equilibrio sobre el alambre, me demostró que el arte cobra una belleza real cuando nos toca una fibra íntima, recordándonos que el cuidado, la dignidad y la historia que llevamos a cuestas son nuestra forma más sincera de resistencia.
ResponderEliminarLa obra Saturno devorando hijos ilustres de Cartagena, de Alexa Cuesta, me parece una representación fuerte y simbólica de la historia y la identidad de Cartagena. El título hace referencia a la idea de Saturno devorando a sus propios hijos, pero en este caso se relaciona con personajes ilustres de Cartagena, generando una reflexión sobre cómo el paso del tiempo, la sociedad y la historia pueden consumir o borrar la memoria de quienes fueron importantes.
Considero que la obra transmite sentimientos de dolor, pérdida y reflexión. También invita a preguntarnos cómo recordamos a las personas que han contribuido a la historia de nuestra ciudad y qué tanto valoramos nuestro patrimonio cultural. En mi opinión, es una obra que no solo busca impactar visualmente, sino también hacer que el espectador piense en la historia de Cartagena y en la manera en que esta sigue influyendo en el presente.
me gustó el salón de arte nunca había visto uno desde que estoy en la universidad y me pareció muy interesante porque me hizo entender que el arte no solamente consiste en pintar o hacer algo bonito, sino que también sirve para expresar sentimientos, recuerdos y problemas de la sociedad. Algunas obras me parecieron un poco difíciles de entender al principio, pero después de leer sus explicaciones pude comprender mejor lo que los artistas querían transmitir. Me parece importante que la universidad tenga estos espacios porque nos permite conocer diferentes formas de expresión y también nos invita a pensar y a tener nuestra propia interpretación de las obras.
ResponderEliminarcuerpo no es solo un cuerpo: es un archivo donde se guarda todo lo que vivimos, trabajamos y sufrimos en el territorio. Al quitarles rostro y nombre, los convierte en todos nosotros, en esa gente que construye el lugar y a veces nadie nombra. La pregunta que queda es clara: ¿qué queda de uno cuando ya no está? Pues queda lo que hizo, lo que transformó, lo que dejó en el paisaje. Al final, el territorio no es tierra sola: es la memoria de quienes lo hicieron posible. #9
ResponderEliminarEl arte es algo poco comprendido, pienso que es una manera de expresar emociones y sensaciones.
ResponderEliminarLa que más me gustó fue la de la bailarina de folclor. Me representa como persona y veo que está mirando al sol, eso para mí indica que a través del baile hay asombro y orgullo colombiano más por su vestuario de Colombia.
La obra que me llamó la atención al entrar al museo de arte es Un precario equilibrio, Daniel Sarabia sintetiza de forma exacta cómo es la realidad cotidiana de quienes dependen del trabajo informal. Al reducir todo el territorio a una simple cuerda suspendida en el vacío, la obra trata de reflejar cómo el vendedor ambulante vive en una cuerda floja permanente.
EliminarLo que me llamó la atención es que la inestabilidad que plantea la pintura es trascender a algo más allá de lo imaginario,se convierte en un retrato directo de la realidad económica y social que nos enfrentamos a diario Trata de transmitirnos que el cuerpo no solo soporta el vacío, sino que también carga con historias y la carga física de la lucha constante. Al final, más allá de lo vivido en el entorno, la obra rescata esa capacidad de sostenerse y resistir sin perder la dignidad.
Me impactó especialmente la propuesta de Saturno devorando hijos ilustres de Cartagena, de Alexa Cuesta (obra 3). La forma en que reinterpreta un mito clásico para llevarlo al terreno político y social es increíblemente potente: transforma la figura bíblica y mitológica en una crítica profunda sobre cómo la indiferencia y el olvido llevan a una sociedad a consumir su propia memoria, identidad y juventud. Es una reflexión estética brillante sobre el poder, el cuerpo y el peso de la historia cotidiana.
ResponderEliminarLa obra que más me cautivó fue Nido, de Luz Dary Martínez S. Me gusta cómo toma el cabello crespo un rasgo a menudo estigmatizado o relegada y lo revaloriza como una arquitectura de afecto, refugio y memoria. Transformar algo tan cotidiano como peinar, cuidar y reparar el cabello en un ritual de resistencia me parece una de las metáforas sobre la identidad femenina y la herencia familiar más emotiva.
ResponderEliminarErrantes, es la obra de arte que me confirma mi pensamiento crítico de que la migración no es un problema territorial de cada país, la migración es un problema de la humanidad entera, es el comprender la economía y la distribución las tragedias, las piernas ilustradas cargan memoria de lo que fueron y de lo que pasan diariamente como migrantes, cuando se entienda que la migración es un “problema” si no una condición global, empezaremos a encontrar verdaderas efectivas y legítimas soluciones al trastorno social de la migración
ResponderEliminarHay algo muy íntimo en centrar la mirada en las manos y no en el rostro: hay toda una historia en esos dedos envolviendo el tamal, en la textura de la tela, en ese rojo que casi arde. El acercamiento del segundo lienzo hace que sienta que estoy viendo el gesto de mi propia abuela o mi mamá en la cocina. Astrid logra que un momento tan cotidiano se vuelva memoria y herencia al mismo tiempo. Una pieza que se queda pensando en la casa, en la comida como acto de amor y transmisión.
ResponderEliminarAl recorrer la exposición, varias de las obras me hicieron sentir cierta incomodidad, pero considero que eso también hace parte de su propósito. Las obras siento que buscan generar una reflexión sobre el cuerpo y sobre la manera en que este ha estado relacionado con diferentes formas de poder y acontecimientos de nuestra cultura.
ResponderEliminarEntre todas, la que más me interesó fue “En Carne del Carnicero 2” de Santiago López Lo que más me llamó la atención fue la comparación entre los cuerpos humanos y la carne que normalmente encontramos exhibida en una carnicería. La obra planteó una crítica a la manera en que las personas podemos llegar a ser vistas como objetos o productos, perdiendo nuestro valor y nuestra humanidad. Me pareció una imagen bastante impactante porque me recordó la 2 guerra mundial y porque muestra de una forma muy sencilla y fuerte cómo la deshumanización puede llegar a normalizarse. Es una obra que, aunque resulta cruda visualmente, transmite su mensaje de manera muy clara y hace que el espectador reflexione sobre la forma en que percibimos los cuerpos.
Al acercarse a la obra de Dina Villarraga, uno entiende de inmediato que aquí el cuerpo no es solo materia, sino el lugar donde se guarda todo lo que vivimos: lo que nos lastimó, lo que perdimos, lo que nos hicieron callar. No lo presenta como algo roto o dramático, sino como algo transformado: usa texturas que parecen piel curtida, telas gastadas o marcas que ya no sangran pero siguen ahí, visibles y silenciosas. Con eso nos va contando que el dolor no se borra ni se va, simplemente cambia de forma, se mete dentro y nos va moldeando poco a poco, hasta volverse parte de nosotros mismos. Al final, lo que uno se lleva es esta idea: todo lo que hemos cargado se nos queda pegado, y ese cuerpo que vemos ahí es a la vez memoria, huella y prueba de que seguimos de pie, llevando nuestra historia encima.
ResponderEliminarEn la exposición "Anatomías de lo profano" hubieron muchas obras interesantes, una de las que mas me gusto fueron las piernas hiperrealistas, ademas de sorprenderme ese nivel de realismo, me pareció algo inquietante pero al mismo tiempo de eso se trata el arte, y por eso me gusta, se puede interpretar de muchas formas, pero de la forma que yo lo veo representa una ausencia ya que solo se ven unas partes y muestra el cuerpo de una forma diferente a como siempre se muestra.
ResponderEliminarAl visitar el salón de arte, sin duda alguna la obra que más me cautivó fue la titulada “cuando la sangre baja, el dolor desaparece de Li tamara”. Me parece bastante interesante y cautivador como una mujer y artista decide hablar de un tema tan importante como lo es la menstruacion para nosotras las mujeres y debería ser para el resto de personas en general. En la obra se logra apreciar de forma ascendente como la menstruacion se puede reflejar con síntomas densos y fuertes, a través del intenso color rojo, síntomas que cambian nuestros días en general. Y luego como van descendiendo y se logra una transición de colores que refleja el descanso o terminación de todos esos síntomas. Es importante que en estos espacios y en todos se hable con naturalidad del tema de este tema, que se dejen de lados los tabúes y se puede llevar como un tema normal. Más aún cuando hoy en día muchas mujeres masivamente en la actualidad están presentando síntomas “anormales” que derivan enfermedades en torno a ese tema, por ende necesitamos alzar la voz y hablarlo más, para que científicamente se le dé la importancia necesaria.
ResponderEliminarLa obra que más me gustó fue *Saturno devorando hijos ilustres de Cartagena* de Alexa Cuesta. Me llamó la atención porque transmite un mensaje fuerte sobre cómo muchas veces las personas más valiosas, el talento y la historia de una comunidad terminan siendo olvidados o poco valorados. Al verla, sentí que no solo habla de Cartagena, sino de muchas situaciones que ocurren en nuestra sociedad. Me pareció una obra muy impactante porque utiliza una imagen conocida para hacer una crítica que invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestra cultura, nuestra memoria y a las personas que aportan cosas positivas a la sociedad.
ResponderEliminarEn general todas las obras del salón de arte me parecieron muy interesantes junto con su propuesta, sin embargo la obra que más me llamó la atención es “En carne del carnicero” ya que Santiago López aborda la relación entre el cuerpo, el consumo y las estructuras de poder socioeconómico.los restos asociados al sacrificio adquieren una presencia física que escala hasta convertirse en un símbolo de poder central donde el ganado pasa de ser mero sustento alimenticio a ocupar el lugar de una fuerza dominante en la región
ResponderEliminarMuchísimas obras que están expuestas son muy buenas, pero la que me gustó de verdad fue la pintura del toro de tres cabezas, creo que es algo que representa a nuestras tierras cordobesas y en especial a la perla del Sinu, también se pueden apreciar un contraste entre calle antiguas y modernas con lo que hace aún más paralelismo entre nuestras culturas sabaneras.
ResponderEliminarAlgo pasa en la casa de Elsa
ResponderEliminarNo sé qué pasa pero Elsa, que tenía una ropita blanca normal y termina toda manchada, como trastornada, no significa eso que lo que haya pasado sea malo ¿o quizás si? Pero ninguno de mi grupito se vio el video completo
La casa de Elsa es un video de 22:30 minutos aproximadamente, en el que aparecen muchos símbolos como el tejido, la cocina y el cabello, todos símbolos de tradición y familiaridad. Pero dentro de la tradición también aparece la turbulencia, el peso de las historias que, para bien o para mal, se guardan en esa memoria.
Me parece interesante que la propuesta no trate el cuerpo simplemente como algo físico. Lo convierte en un territorio simbólico: algo que puede ser fragmentado, reinterpretado y desplazado. La frase sobre realizar una “disección simbólica resume bastante bien el propósito de la muestra: examinar cómo ciertas ideas sobre lo sagrado cambian cuando entran en contacto con lo cotidiano, lo íntimo, lo político y lo terrenal.
ResponderEliminarLa exposición me pareció interesante porque muestra el cuerpo humano desde diferentes perspectivas y lo relaciona con temas como la memoria, la sociedad no, la identidad y las experiencias de las personas. Las obras hacen que uno no vea el cuerpo solamente como algo físico, sino también como un espacio donde quedan recuerdos, emociones y situaciones de la vida cotidiana. También me llamó la atención que algunos elementos comunes, como la comida, la ropa, los platos o las marcas del cuerpo, adquieren un significado diferente dentro del arte.
ResponderEliminarLa obra que más me gustó fue Sofranta, de Mary Rivera, porque representa el cuerpo de una manera que llama mucho la atención. En la obra se pueden observar marcas corporales como poros, estrías y celulitis, elementos que normalmente se intentan ocultar o corregir.
EliminarMe gustó porque cambia la forma tradicional de representar el cuerpo. En lugar de mostrarlo como algo perfecto, presenta características reales y cotidianas que hacen parte de las personas.
La obra de Eylin Yarith Cañaveral Delgado llamada Un nuevo amanecer para Colombia. Me pareció bastante llamativa porque está captura de forma magistral la esencia de la cultura colombiana. La postura firme y digna de la mujer frente al horizonte a lo cual es una gran representación bellísima de nuestra gente
ResponderEliminarTodas las obras para mi tienen un significado específico que las hace únicas y diferentes de otras, pero la que más me llamó la atención fue “Un precario equilibrio” de Daniel Sarabia. Esto es porque la obra representa el equilibro que los trabajadores informales de la calle deben tener para poder mantener su vida e integridad y salud, mientras les toca trabajar fuerte para poder sobrevivir y mantener a sus familias. Es una obra de carácter social que abre nuestra empatía a toda esa rama de trabajadores.
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