Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos arrimados debajo del tejaban, viendo cómo el agua fría que caía del cielo quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada. Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce años, supimos que la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se la había llevado el río. El río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la madrugada. Yo estaba muy dormido y, sin embargo, el estruendo que traía el río al arrastrarse me hizo despertar en seguida y pegar el brinco de la cama con mi cobija en la mano, como ...
De todas las obras que ví en el salón de arte de la exposición anatomías de lo profanó, hubo una obra que además de gustarme me dejó pensando y esa fue la de "Saturno devorando hijos ilustres de Cartagena" de Alexa Cuesta, que expone de manera cruda cómo el poder político y la indiferencia de las instituciones terminan por consumir el talento, la historia y la identidad de una comunidad.
ResponderEliminarEs injusto ver cómo las mismas estructuras creadas para ayudar al desarrollo de la región terminan convirtiéndose en una máquina destructiva. Pero la obra no se queda solo en la representación de una figura mitológica sino que va más allá y también confronta la apatía con la que muchas veces se normaliza la pérdida de la memoria colectiva. Es un llamado de atención necesario desde el arte para entender que el verdadero progreso de una sociedad llega si primero se garantiza que el conocimiento, la historia y la dignidad de las personas prevalezcan frente a las decisiones impulsivas de quienes tienen el poder.
La exposición propone una lectura del cuerpo como un archivo de memoria donde se inscribe la historia del territorio. A partir de la idea del sacrificio, del consumo y del trabajo doméstico, muestra cómo en el contexto caribeño el cuerpo está atravesado por el poder, la alimentación y la resistencia cotidiana y conecta lo íntimo con lo colectivo y que pone en valor tanto la violencia como las formas de cuidado que sostienen la vida.
ResponderEliminarDe todas las obras, la que más me gustó fue En Calor de Hogar de Sugelis Correa. Al centrarse en la cocina y en el uso de hierbas para infusiones, la artista reivindica el conocimiento transmitido entre generaciones como una forma de resistencia.
La exposición es una muestra que incomoda un poco, pero es justamente esa incomodidad la que te hace entender que el cuerpo también es un espacio político donde se cruzan la historia y el poder.
ResponderEliminarLa obra que mas me gustó es En Carne del Carnicero 2 de Santiago López. Me impactó porque usa la imagen de la carne colgada en la carnicería para hablar de nosotros mismos, de cómo a veces los cuerpos son tratados como mercancía que se exhibe, se pesa y se vende. Es una metáfora muy directa y cruda sobre la deshumanización, y me hizo pensar en cómo normalizamos esa violencia. Visualmente es muy fuerte, pero el mensaje se entiende de inmediato.
La exposición es una muestra que incomoda un poco, pero es justamente esa incomodidad la que te hace entender que el cuerpo también es un espacio político donde se cruzan la historia y el poder.
ResponderEliminarLa que mas me gustó es En Carne del Carnicero 2 de Santiago López. Me impactó porque usa la imagen de la carne colgada en la carnicería para hablar de nosotros mismos, de cómo a veces los cuerpos son tratados como mercancía que se exhibe, se pesa y se vende. Es una metáfora muy directa y cruda sobre la deshumanización, y me hizo pensar en cómo normalizamos esa violencia. Visualmente es muy fuerte, pero el mensaje se entiende de inmediato. Pd: profe el comentario a este es mío solo que se me puso anónimo
La exposición En Carne del Carnicero me pareció bastante interesante porque te hace ver cosas del día a día de una forma diferente. La obra que más me llamó la atención fue ¡Buen provecho! de Aldo Hollmann, porque usa el sarcasmo y el humor negro para mostrar cómo, sin darnos cuenta, terminamos consumiendo nuestro propio territorio y lo que hay detrás de él. Me gustó porque te deja pensando después de verla.
ResponderEliminarSobre Saturna devorando hijos ilustres de Cartagena, de Alexa Cuesta.
ResponderEliminarMe quedo con esta. Le da la vuelta al mito de Saturno devorando a sus hijos, pero lo aterriza en Cartagena, ya no es un dios con miedo a perder el trono, es una ciudad o un poder que se come a los suyos por indiferencia y olvido. Ese cambio de escala, de lo divino a lo político, es lo que más me gusta porque convierte un mito clásico en una crítica bien concreta sobre memoria y despojo.
ResponderEliminarEl XV Salón de Arte Bolivariano “Anatomías de lo Profano” es una muestra que permite reflexionar sobre diferentes problemáticas de nuestra sociedad a través del arte. La exposición busca generar un diálogo y una reflexión mediante distintas formas de expresión artística.
En mi opinión, este tipo de exposiciones son importantes porque el arte no solo sirve para decorar o entretener, sino también para expresar críticas y generar conciencia. Cada obra puede transmitir una realidad desde una perspectiva diferente y hacer que el espectador cuestione situaciones que muchas veces pasan desapercibidas. Por eso, considero que visitar este salón es una oportunidad para conocer otras formas de pensar y comprender que el arte también puede ser una herramienta para reflexionar sobre nuestra sociedad.
Al mirar esta instalación, no puedo evitar sentir una especie de silencio incómodo, de esos que revelan verdades que preferimos ignorar. Durante generaciones, se nos ha enseñado a mirar hacia otro lado cuando el cuerpo habla sin pedir permiso. Se nos ha educado para temerle a la mancha, para esconder el rastro de la sangre y para sentir culpa o vergüenza de los ciclos que nos atraviesan y nos constituyen.
ResponderEliminarEsta obra rompe con ese silencio de la forma más bella y confrontativa posible. La tela no lucha contra la gravedad ni contra el tinte; deja que el color la habite, que la atraviese y que fluya libremente hasta el recipiente. Hay algo profundamente liberador en ver ese proceso expuesto de manera tan digna, tan pacífica. Nos recuerda que no hay nada defectuoso en sangrar, en cambiar o en soltar aquello que el cuerpo ya no necesita retener.
Para mí, la reflexión que deja esta pieza va más allá de un discurso estético: es un abrazo sanador a la memoria corporal. Es una invitación a reconciliarnos con nuestra propia naturaleza, a dejar de clasificar lo que sentimos o lo que expulsamos entre "limpio" e "impuro", y a entender que habitar un cuerpo implica abrazar su fragilidad, su poder y toda su materia sin pedir disculpas.
Equilibrio sobre el alambre
ResponderEliminarDe todas las piezas de la exposición, el tríptico del alambre fue la obra que más me atrapó por la fuerza con la que retrata la rutina diaria.
Ver a tres personas caminando sobre una cuerda floja en un fondo blanco transmite de inmediato la inestabilidad con la que vivimos. Una intenta no caerse mientras sostiene lo que parece un maletín de trabajo, otra avanza encorvada bajo un bulto enorme que refleja el peso del esfuerzo físico, y la última se lanza hacia adelante en el vacío. Me gustó porque sintetiza muy bien lo que hacemos a diario: hacer malabares con las responsabilidades, cargar con obligaciones pesadas y seguir avanzando a pesar de la incertidumbre.
Esa misma idea de desgaste se siente en el resto de la muestra. Los vasos sobre la mesa negra guardan fragmentos del camino, las esculturas de la mesa baja evocan el cansancio de los pies, y las pinturas amarillas llevan ese esfuerzo hacia lo colectivo. Al final, toda la exposición gira entorno a lo mismo: el intento constante por no perder el equilibrio.
Equilibrio sobre el alambre
ResponderEliminarDe todas las piezas de la exposición, el tríptico del alambre fue la obra que más me atrapó por la fuerza con la que retrata la rutina diaria.
Ver a tres personas caminando sobre una cuerda floja en un fondo blanco transmite de inmediato la inestabilidad con la que vivimos. Una intenta no caerse mientras sostiene lo que parece un maletín de trabajo, otra avanza encorvada bajo un bulto enorme que refleja el peso del esfuerzo físico, y la última se lanza hacia adelante en el vacío. Me gustó porque sintetiza muy bien lo que hacemos a diario: hacer malabares con las responsabilidades, cargar con obligaciones pesadas y seguir avanzando a pesar de la incertidumbre.
Esa misma idea de desgaste se siente en el resto de la muestra. Los vasos sobre la mesa negra guardan fragmentos del camino, las esculturas de la mesa baja evocan el cansancio de los pies, y las pinturas amarillas llevan ese esfuerzo hacia lo colectivo. Al final, toda la exposición gira entorno a lo mismo: el intento constante por no perder el equilibrio.
Al entrar al salón de arte me llamo la atención una escultura muy específica que es la del fondo a la derecha de Yolanda martelo, me recordó a una serie llamada Dexter, que mostraba como un analista de sangre de Miami tenía como una vida oculta siendo asesino de criminales, y me recordó de como este para esconder los cuerpos los desmembrada pars botarlos al mar, y siempre veía unos pies sueltos jajaja, así que esa pintura me parecío interesante por recordarme a una muy buena serie, se la recomiendo profe
ResponderEliminar“Cuando la sangre baja, el dolor desaparece”, Li Tamara, fue la obra que más me llamó la atención. Debo decir que, antes de leer la explicación, me imaginé que se trataba sobre la menstruación, y no pude estar más de acuerdo ni más identificada con el mensaje que busca transmitir.
ResponderEliminarEs cierto que hablar de la menstruación siempre ha sido un tema tabú y, en muchos casos, motivo de vergüenza. Cuando llega por primera vez, muchas mujeres pudieron asustarse o confundirse por aquello que estaba sucediendo en su cuerpo. Lo que se habla sobre este tema en las escuelas es mínimo, y lo que se enseña en casa no es mucho más. Igualmente, muchas mujeres crecen sin saber realmente cómo funciona su cuerpo y todo lo que esto conlleva. Esto ocurre porque el periodo siempre se ha visto como algo asqueroso o motivo de disgusto, como algo de lo cual hay que avergonzarse y que debe ocultarse, cuando en realidad es un proceso natural del cuerpo y necesario para el desarrollo de la mujer. Por esta razón, representar la menstruación de una forma tan gráfica, mostrando aquello que durante tanto tiempo se nos ha enseñado a ocultar, me parece algo grandioso. Considero que este tipo de representaciones ayudan a normalizar un proceso completamente natural y a cuestionar los prejuicios y la vergüenza que históricamente han estado relacionados con él.