Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.
Para mí este poema dice que nada pasa por casualidad. Siento que el autor recorre toda la historia, los mitos, los errores y las repeticiones del ser humano para mostrar que incluso lo más pequeño como el encuentro de dos manos tiene un peso enorme. Yo lo leo como una idea muy fuerte: que todo lo que ha existido, lo bueno y lo malo, fue necesario para que ese instante ocurriera. Al final, entre tanta grandeza y tanta tragedia, lo verdaderamente importante es el encuentro humano.
ResponderEliminarEn Las causas, Jorge Luis Borges une una combinación aparentemente aleatoria de hechos históricos, mitológicos, científicos y humanos para explorar un concepto filosófico profundo todo sucede por una razón. Guerras, avances, lenguajes, sufrimiento y el crecimiento del conocimiento están conectados como partes de una cadena sin fin, que conduce a un momento pequeño pero crucial cuando dos personas se encuentran. Borges hace que la imagen general de la historia parezca más personal y significativa al centrarse en lo pequeño, detalles humanos. El poema sugiere que incluso el sufrimiento y la violencia han sido causas necesarias para un fin final, lo que nos invita a reflexionar sobre el tiempo, causalidad y valor del amor como justificación simbólica de la existencia.
ResponderEliminaren este poema, borges habla de que nada en la vida pasa por pura casualidad ni por una sola decisión. el dice que cada cosa que nos pasa es el resultado de muchísimas causas pequeñas, como una cadena o una red
ResponderEliminarEste poema construye una visión vertiginosa del tiempo y de la historia como una acumulación infinita de instantes, saberes y símbolos que se superponen unos a otros. A través de una enumeración casi inagotable (bíblica, mítica, filosófica, histórica y cotidiana) el hablante poético sugiere que nada ocurre de manera aislada: cada gesto humano es el resultado de una cadena inmensa de acontecimientos previos.
ResponderEliminarLa repetición de imágenes que abarcan desde Adán hasta César, desde la clepsidra hasta el ajedrez, refuerza la idea de un tiempo circular y simultáneo, donde el pasado no está muerto sino activo, influyendo silenciosamente en el presente. No hay un “primer día”, como afirma el verso inicial, porque todo comienzo es heredero de algo anterior. La humanidad aparece así como un continuo, un tejido de experiencias que se repite y se transforma.
El cierre del poema resignifica toda esa enumeración: la inmensidad de la historia y del universo no desemboca en una hazaña épica ni en una verdad absoluta, sino en un acto íntimo y humano: el encuentro de dos manos. Ese contraste le da al poema su fuerza emocional. Borges (o el hablante poético) sugiere que el amor, el encuentro y lo mínimo justifican toda la complejidad del mundo. Frente a la vastedad del tiempo y la historia, el poema afirma que incluso lo más pequeño puede ser el verdadero sentido de todo lo que ha sido.
😊 Qué poema tan hermoso y profundo. Es como un viaje por la historia, la filosofía, la poesía y la intimidad humana. Me parece que habla de cómo todas las cosas, grandes y pequeñas, a lo largo del tiempo y el espacio, han llevado a un momento único: el encuentro de dos personas ("nuestras manos se encontrarán”)
EliminarLas causas es una reflexión hermosa y profunda que nos enseña a ver la vida como un rompecabezas infinito donde ninguna pieza sobra. Borges escribe este poema con la humildad de quien entiende que no somos seres aislados, sino el resultado de todo lo que pasó antes que nosotros. Me parece fascinante cómo logra conectar grandes eventos de la historia, como las conquistas o los descubrimientos científicos, con sensaciones tan pequeñas y personales como el olor de una lluvia o el roce de una mano. Al leerlo, te queda esa sensación de que nada en tu día es realmente trivial, porque incluso el gesto más sencillo requirió que el universo entero se pusiera de acuerdo durante siglos para que ocurriera. Es, en esencia, un poema que celebra la existencia no como un accidente, sino como una cita compartida con el tiempo, recordándonos que el amor y los encuentros personales son el verdadero clímax de toda la historia del mundo.
ResponderEliminar"Como la de las hojas en el bosque es la generación de los hombres sobre la tierra. Son adornos del árbol un día y otro son abatidas por el viento y desparramadas por la tierra".
ResponderEliminar— Homero, la Ilíada, canto V.
El tiempo es, por decirlo de algún modo, un ente que perdura incluso después de que el hombre haya desaparecido de la faz de la Tierra; un testigo que presencia el transcurrir de la historia humana como un narrador omnisciente. Ha contemplado barbaries, el cese de hostilidades que devienen en treguas efímeras, breves respiros que permiten el surgimiento de las civilizaciones y, más tarde, su caída, casi siempre engendrada por las mismas atrocidades que las vieron nacer.
El tiempo es, así, un enemigo ineluctable. En su indiferencia nos revela cuán breve es nuestra existencia y cuán vasta —y ajena— resulta la extensión del universo.
El poema de Octavio Paz para mi, es un recuento épico de la historia y la cultura humana, demostrando que cada momento vivido por generaciones pasadas fue un requisito indispensable para el presente. El texto enumera logros y conflictos desde el mito de Adán y la soberbia de Babel, hasta el álgebra persa y la filosofía estoica para ilustrar que la totalidad de la experiencia humana (ciencia, arte, error y fe) se acumula. El significado central, profundamente humanista, es que toda esta vasta y compleja trayectoria histórica solo se justifica en el acto final y más íntimo: la conexión genuina entre dos personas, simbolizada en el encuentro de "nuestras manos".
ResponderEliminar“Las causas”, de Jorge Luis Borges, me dejó con una sensación rara, como de silencio que pesa. Es un texto corto, pero cargado. Borges nos muestra cómo una vida, un destino, incluso una muerte, no dependen de un solo hecho, sino de una cadena infinita de pequeñas causas que se van entrelazando sin que nos demos cuenta.
ResponderEliminarLeyéndolo, uno entiende que nada ocurre de la nada. Cada decisión, cada gesto mínimo, cada palabra dicha o callada va empujando la historia hacia un punto inevitable. Y eso asusta un poco, porque nos hace pensar que incluso lo que creemos casual o insignificante puede tener consecuencias enormes.
Este texto me hizo reflexionar sobre lo frágil que es la idea de control. Creemos que elegimos libremente, pero muchas veces estamos caminando sobre caminos que se trazaron mucho antes. Borges no juzga, no explica de más, solo muestra. Y en esa sencillez nos deja la pregunta abierta: ¿cuántas causas invisibles están detrás de lo que hoy somos?
Este texto se siente como una forma silenciosa de decir que nada pasa porque sí. Todo lo que nombra, épocas, ideas, símbolos, errores, descubrimientos, parece ir construyendo un camino lento, casi invisible, donde el tiempo no corre en línea recta sino que se acumula. No lo leo como una enumeración, sino como una conciencia de todo lo que ha tenido que existir para que algo mínimo ocurra.
ResponderEliminarEl final es lo que más pesa, porque después de recorrer tanta historia y tanta humanidad, todo se reduce a un gesto simple, el encuentro de dos manos. Ahí el texto se vuelve íntimo y casi humilde, como si recordara que lo verdaderamente importante no siempre es lo grandioso, sino esos momentos pequeños que contienen todo lo anterior. Para mí, es una forma muy sutil de hablar del destino, no como algo impuesto, sino como algo que se va tejiendo con cada paso del mundo.
Para mí este poema es único e increíble, la verdad me gustó mucho y nos hace reflexionar en cómo tantos eventos únicos e irrepetibles se alinean para que otro evento único ocurra.
EliminarLa verdad me gustó mucho como el autor quiso expresar su idea a través de este poema y me parece muy interesante la inspiración para mencionar cada uno de los eventos mencionados por él, los cuales nos hacen evidenciar la calidad y el empeño que pone el autor al escribir dicho poema.
Dayana Causil
ResponderEliminarAl leerlo queda la sensación de que la historia entera avanza como un hilo continuo, donde épocas, culturas, símbolos y experiencias se van encadenando sin pausa. Todo parece formar parte de un mismo movimiento, desde los comienzos más antiguos hasta los gestos más íntimos, como si nada hubiera sido inútil ni aislado. Hay una idea constante de tránsito, de búsqueda, de humanidad construyéndose a través del tiempo, con aciertos, caídas, belleza y violencia mezcladas. Lo que más resuena es que, después de tanto recorrido, todo desemboca en algo sencillo y cercano. No en el poder, ni en la gloria, ni en las grandes gestas, sino en un encuentro. Eso le da otro sentido a todo lo anterior, como si cada paso del mundo hubiera preparado ese instante. Deja pensando que los momentos verdaderamente importantes no surgen al azar, sino que están sostenidos por una larga acumulación de vidas, decisiones y emociones que, sin saberlo, terminaron llevando a ese cruce final.
Para mí este poema condensa toda la historia del mundo, como decir que nada fue casualidad, todo es necesario para que dos personas se encontraran, diría que es como un efecto mariposa. La inmensidad de la historia no hace que desapareza un mínimo instante, sino que lo vuelve inevitable.
ResponderEliminarPoema de amor, sin duda alguna. Me recuerda a los contrastes de la vida y todo lo que tuvo que pasar en ella para que se dieran las cosas, para que dos seres se encontraran por causa de Dios, la historia y el destino.
ResponderEliminarme transmite la idea de que nada en la vida ocurre por casualidad. Al enumerar momentos, símbolos y experiencias que atraviesan la historia, el tiempo y la humanidad, se siente cómo todo —desde lo más mítico hasta lo más cotidiano— ha sido necesario para que algo tan simple y tan profundo ocurra: el encuentro de dos personas. Me impacta cómo el poema mezcla lo histórico, lo filosófico y lo humano para mostrar que cada hecho, cada error, cada descubrimiento y cada dolor construyen el camino hacia un instante específico. Al final, uno entiende que nuestras vidas no son aisladas ni improvisadas, sino el resultado de una cadena infinita de acontecimientos. El encuentro de las manos representa el sentido último de todo ese recorrido: el amor, la conexión y el destino que se va tejiendo sin que lo notemos. Es un texto que invita a pensar el amor no como algo casual, sino como algo profundamente necesario.
ResponderEliminarEl poema construye una enumeración vertiginosa donde historia, mito y experiencia humana parecen dispersarse sin jerarquía, como fragmentos de un vasto archivo del tiempo. Sin embargo, esa acumulación no es caótica: todo converge silenciosamente en un único instante íntimo. Borges sugiere que el encuentro de dos personas no es casual ni mínimo, sino el resultado necesario de una compleja red de acontecimientos que abarca lo humano y lo eterno. Lo grandioso del mundo no anula lo personal; lo justifica.
ResponderEliminarEste poema me hace pensar que los encuentros importantes de la vida no son casuales, sino el resultado de toda una historia previa. Borges convierte el amor en algo cósmico: no es solo entre dos personas, sino entre el universo entero y ese instante.
ResponderEliminarNo soy casual (y eso cambia todo)
ResponderEliminarLeer Las causas me dejó una idea clara: no estoy aquí por accidente. Borges no escribe para adornar el amor ni para ponerse místico; escribe para recordarnos que llegar a este punto —a este instante— exigió que el mundo entero se moviera antes.
Como estudiante, muchas veces vivo con la sensación de que todo es transitorio: la carrera, la gente, incluso las decisiones. El poema rompe esa comodidad. Si soy el resultado de una cadena infinita de hechos, entonces mi presente no es liviano. Tiene peso histórico, aunque no salga en los libros.
Lo que más me golpea es esto: si yo soy consecuencia, también soy causa. Mis palabras, mis silencios, mis elecciones —incluso las que parecen pequeñas— pueden estar preparando algo que todavía no veo. No suena romántico; suena responsable. Y sí, da un poco de vértigo.
Las causas no promete finales perfectos. Promete algo mejor: sentido. Vivir entendiendo que nada de lo que pasa es completamente trivial cambia la forma de estudiar, de relacionarse y de equivocarse. Tal vez no controlo el universo, pero claramente participo en él.
Y eso, honestamente, ya es bastante.
Este poema me hace pensar que nada en la vida pasa porque si. Borges enumera hechos enormes (históricos, míticos, incluso violentos) para mostrar que hasta el encuentro más simple es resultado de todo lo que vino antes. Para mí, el poema defiende la idea de que el presente no es casual, sino una consecuencia de una cadena inmensa de decisiones y acontecimientos.
ResponderEliminarLo interesante es que esa acumulación no aplasta el momento final, sino que lo vuelve más significativo. Si hizo falta todo eso para que dos manos se encontraran, entonces ese gesto cotidiano deja de ser pequeño. Borges parece decir que lo humano tiene valor precisamente porque carga con toda la historia detrás
Este poema me pareció muy bonito, pero también un poco complejo, como si obligara a leerlo con calma. Menciona muchas cosas de la historia, los mitos y el paso del tiempo, y da la sensación de que todo lo que ha ocurrido en el mundo tenía que pasar para llegar a un solo momento. El final es el que más impacta, porque después de tantas referencias grandes y lejanas, todo se reduce a algo simple y humano: el encuentro de dos manos.
ResponderEliminarYo lo entendí como una idea de que nada es casual y que incluso los hechos más antiguos o lejanos influyen en lo que vivimos hoy.
Este poema de Jorge Luis Borges es una maravilla porque te hace sentir que todo lo que ha pasado en la historia, desde lo más épico hasta lo más pequeño, tiene un propósito personal. Me encanta cómo mezcla cosas gigantescas como el Imperio Romano o la Torre de Babel con sensaciones simples como beber agua o ver una nube, dándoles el mismo valor. Al final, lo que te está diciendo es que el universo entero, con sus guerras, sus genios y sus tragedias, tuvo que conspirar y alinearse de forma exacta solo para que un encuentro entre dos personas fuera posible. Es una forma muy romántica y profunda de ver el destino: no somos un accidente, sino el resultado de todo lo que existió antes.
ResponderEliminarEste poema me gustó porque hace sentir que nada pasa por casualidad. Nombra un montón de cosas del mundo, de la historia y del tiempo, y al final todo eso sirve para algo tan simple como que dos personas se encuentren. Me dejó la sensación de que, aunque el mundo sea enorme y complicado, hay momentos pequeños que lo justifican todo, como el encuentro con alguien.
ResponderEliminarEn este poema, Borges muestra que la historia no es solo una suma de hechos grandes o lejanos, sino un camino donde todo se conecta. Guerras, viajes, ideas y cambios parecen conducir, poco a poco, a algo pequeño pero esencial: el encuentro entre personas. El texto invita a pensar que nada ocurre en vano y que incluso lo complejo del mundo encuentra sentido en lo humano y en lo cotidiano.
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ResponderEliminarThays Carolina Lozano Ribón
Cuando leí este poema, me quedé pensando en cómo nada de lo que somos hoy apareció de la nada. Cada generación, cada historia, cada error y cada avance se van acumulando, como si fueran capas que se van construyendo con el tiempo. Todo lo que pasó antes de nosotros influyó en la forma en que pensamos, sentimos y actuamos. A veces creemos que el presente es algo aislado, pero en realidad es el resultado de muchas vidas que ya no están y de decisiones que se tomaron mucho antes de que naciéramos.
En el fondo, el poema me hace pensar que incluso los encuentros más simples, como conocernos, hablar, grabar este documental o reflexionar sobre nuestra realidad, son consecuencia de una cadena larguísima de hechos. Es como si el pasado entero hubiera sido necesario para que este momento existiera, me gustó mucho es muy profundo.
Este poema es una hermosa exploración de la complejidad del tiempo, la historia y la conexión humana. Me encanta cómo entrelaza imágenes y referencias culturales para crear un tapiz rico y evocador.
ResponderEliminarAlgunas cosas que me llaman la atención
- La inclusión de figuras y eventos históricos, que dan un sentido de profundidad y contexto.
- La forma en que el poema explora la relación entre el pasado y el presente, y cómo el pasado sigue influyendo en nuestras vidas.
- La imagen final, que sugiere que todas las cosas que se han mencionado han llevado a un momento de conexión humana, es particularmente conmovedora.
es un poema que interroga nuestra forma de entender la historia, la responsabilidad y el destino. Borges nos recuerda que detrás de cada hecho que creemos explicar, hay una constelación infinita de causas ocultas, y que comprender el mundo tal vez no consista en hallar respuestas definitivas, sino en reconocer la complejidad que nos gobierna.
ResponderEliminarEste poema me hace sentir que nada es casual. Borges enumera toda la historia, los mitos, los errores y el tiempo mismo para decir que un simple encuentro humano tiene detrás al universo entero. Al final, reduce lo infinito a un gesto mínimo: dos manos que se encuentran. No es un poema romántico fácil, es uno inevitable. El amor no aparece como promesa, sino como consecuencia de todo lo que fue antes.
ResponderEliminarEl poema presenta una concepción intensa y dinámica del tiempo y de la historia, mostrándolos como una suma interminable de momentos, conocimientos y símbolos que se entrelazan entre sí. Mediante una enumeración amplia que abarca elementos bíblicos, mitológicos, filosóficos, históricos y cotidianos, la voz poética plantea que ningún hecho sucede de manera independiente, ya que cada acción humana surge como consecuencia de una extensa cadena de sucesos anteriores.
ResponderEliminarLa reiteración de imágenes que van desde Adán hasta César, y desde la clepsidra hasta el ajedrez, fortalece la idea de un tiempo simultáneo y cíclico, en el que el pasado no desaparece, sino que permanece activo e influyendo de forma silenciosa en el presente. El verso inicial sugiere que no existe un verdadero comienzo, porque todo origen proviene de algo previo. De este modo, la humanidad se representa como una continuidad, un entramado de vivencias que se repiten y evolucionan.
El final del poema le da un nuevo significado a toda esa enumeración, mostrando que la grandeza de la historia y del universo no culmina en una hazaña heroica ni en una verdad definitiva, sino en un acto sencillo y profundamente humano: el encuentro entre dos manos. Este contraste otorga al poema su intensidad emocional, al insinuar que el amor, el encuentro y los gestos mínimos pueden dar sentido a la complejidad del mundo. Frente a la inmensidad del tiempo y la historia, se plantea que lo más pequeño puede representar el verdadero significado de todo lo que ha existido.
Las causas muestra que nada ocurre por casualidad. A través de una enumeración de hechos históricos, míticos y humanos, Borges sugiere que cada instante del presente es el resultado de una cadena inmensa de acontecimientos previos. Todo lo que ha sido —errores, violencias, saberes y gestos— converge en algo simple pero decisivo: el encuentro humano. El poema afirma que lo pequeño no es insignificante, sino el lugar donde toda la historia encuentra sentido.
ResponderEliminarSe percibe una acumulación de hechos, símbolos y recuerdos que atraviesan toda la historia humana y que, sin saberlo, avanzan hacia un mismo desenlace, la idea de que cada experiencia, por mínima o grandiosa que sea, tenía un lugar en ese recorrido y que nada ocurrió en vano, porque todo terminó confluyendo en un encuentro que se siente inevitable y profundamente humano, un cierre que transforma la inmensidad del tiempo en algo íntimo, donde lo universal se vuelve personal sin perder su peso y ese encuentro final parece justificar todo lo que vino antes
ResponderEliminar“Las causas” de Borges me parece una reflexión interesante sobre cómo todo lo que pasa en la vida está conectado. El autor muestra que muchos hechos no ocurren por casualidad, sino que son el resultado de una cadena de sucesos que a veces ni siquiera imaginamos. Esto me hace pensar que nuestras decisiones no siempre dependen solo de nosotros, sino también de circunstancias externas. Me gusta el texto porque hace cuestionar la idea del destino y demuestra lo compleja que puede ser la realidad.
ResponderEliminarEl poema “Las causas” de Jorge Luis Borges me pareció profundo y cuidadosamente construido, ya que a través de una enumeración de hechos históricos, míticos y cotidianos, el autor plantea la idea de que todo en el universo está conectado. Borges sugiere que cada acontecimiento, por mínimo o lejano que parezca, fue necesario para que ocurriera un momento íntimo y humano: el encuentro de dos personas. Considero que el poema invita a reflexionar sobre el tiempo, el destino y la causalidad, mostrando cómo lo individual está atravesado por la historia y la memoria colectiva.
ResponderEliminarEste poema me hace pensar que nada pasa por casualidad. Menciona muchas cosas de la historia y del mundo para mostrar que todo tuvo que ocurrir así para que dos personas se encontraran. Al final, uno entiende que el amor es el resultado de todo ese camino largo del tiempo. Me parece bonito porque convierte algo tan grande como la historia en algo tan simple como tomarse de las manos.
ResponderEliminarLeer “Las causas” siempre me deja con la sensación de que el amor —o el encuentro— no es un accidente, sino una consecuencia inevitable del universo entero empujando en la misma dirección. Borges enumera el mundo: mitos, historia, filosofía, ciencia, gestos mínimos y catástrofes inmensas, como si todo hubiera sido necesario, una por una, para llegar a ese instante final.
ResponderEliminarMe conmueve cómo lo desmesurado (imperios, guerras, doctrinas, eternidades) convive con lo íntimo, hasta desembocar en algo tan simple y tan definitivo como dos manos que se encuentran. Ahí Borges hace su magia: reduce el infinito a un gesto humano y nos convence de que ese gesto justifica todo lo anterior.
Este poema me recuerda que cada encuentro importante carga detrás una historia que no vemos: generaciones, errores, azares, palabras dichas y no dichas. Nada sobra. Todo pesa. Y, sin embargo, el resultado es leve, casi silencioso. Borges, otra vez, diciéndonos que el amor también es una forma secreta del destino.
Este texto muestra cómo, a lo largo de toda la historia y del tiempo, han pasado miles de cosas: culturas, guerras, ideas, sueños, inventos, dolores y bellezas. El autor menciona momentos pequeños y grandes para recordarnos que nada ocurre por casualidad.
ResponderEliminarAl final, dice que todo eso tuvo que pasar para que dos personas se encontraran. Es una forma bonita de decir que el amor no es algo cualquiera, sino el resultado de toda una cadena de hechos desde el inicio del mundo.
En pocas palabras, el poema nos hace ver que nuestro encuentro con alguien especial es único y tiene un valor enorme, porque detrás hay toda una historia que lo hizo posible.
El poema me parece muy interesante puesto que plantea que el amor no surge por azar, sino como el resultado de una larga cadena de hechos históricos, míticos y humanos. A través de una enumeración que va desde el origen del mundo hasta experiencias íntimas y dolorosas, el autor muestra que todo el pasado converge en un solo momento decisivo: el encuentro de dos personas. De este modo, lo inmenso del tiempo y de la historia se justifica en un gesto mínimo, pero cargado de sentido.
ResponderEliminarBorges transforma la historia universal en una justificación del presente. A través de una enumeración que conecta eventos interesantes con detalles cotidianos, sostiene que la realidad no es una serie de hechos azarosos, sino una maquinaria perfecta.
ResponderEliminarSiento que el poema muestra que todo lo que ha pasado en la historia, cosas grandes, pequeñas, buenas y malas, al final cobra sentido en un momento simple, como cuando dos personas se encuentran. Me gusta porque hace ver que algo tan cotidiano puede tener detrás todo el peso del tiempo y de la humanidad. Es una forma bonita de pensar que nada ha sido en vano.
ResponderEliminarel poema muestra que el presente no surge de la nada, sino que es el resultado de muchas historias, decisiones y acontecimientos anteriores. Me hace pensar que incluso los encuentros más simples tienen detrás una gran cadena de causas. Además, siento que el poema transmite que el amor no aparece por casualidad, sino como consecuencia de todo lo que ha pasado en la historia, como si cada hecho, grande o pequeño, condujera finalmente a ese momento especial en que dos personas se encuentran.
ResponderEliminarIsabela cortavaria
Me pareció interesante el poema debido a que nada pasa por pura suerte: todo lo que vivimos hoy viene de cosas del pasado, como decisiones o sucesos viejos. Pero en vez de eso, yo pienso que muestra lo loco que es el mundo. Creemos que hay una razón para todo, como si el amor estuviera planeado desde siempre. En realidad, podría ser solo casualidad, y eso nos hace libres: el amor nace de golpe, sin que el pasado lo controle todo.
ResponderEliminarMaria Valentina Arteaga
Jorge Luis Borges nos muestra que nada pasa porque sí. Todo lo que ocurre tiene una causa anterior, y esa causa viene de otra, y así sucesivamente. Es como una cadena infinita donde cada pequeño detalle influye en lo que termina pasando.
ResponderEliminarEl texto nos hace pensar que incluso algo que parece simple —como una decisión o un encuentro— en realidad es el resultado de muchas cosas que ocurrieron antes, algunas tan antiguas como la historia misma. Borges nos invita a reflexionar sobre el destino y sobre si realmente controlamos todo lo que hacemos, o si somos parte de algo mucho más grande.
Me gusta cómo, con pocas palabras y un estilo claro, logra que pensemos en temas profundos sin necesidad de complicar el lenguaje. Es un texto corto, pero deja una idea grande: todo está conectado.
El poema reflexiona sobre la cadena de causas y efectos que construyen la realidad, similar a la idea jurídica de relación de causalidad, donde todo es resultado de una sucesión de acontecimientos previos. Al mezclar elementos de distintas épocas y culturas, sugiere una visión universal del tiempo y la historia, como si la humanidad fuera un proceso continuo. Esto se relaciona con cómo las normas y sistemas jurídicos actuales son producto de tradiciones, conflictos y pensamientos acumulados a lo largo de siglos. El cierre, "nuestras manos se encontraran", reduce la grandeza histórica a un encuentro humano, enfatizando que el fin último del derecho es regular la convivencia y proteger la dignidad individual.
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